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¿Que significa para nosotros
OCIO? Para reflexionar...
Los seres humanos, en tanto entidades complejas e
integradas, tenemos un cúmulo de necesidades que
responden a nuestros diversos niveles de existencia:
física, fisiológica, mental, espiritual y social.
Para cubrir todas esas necesidades es necesario
proveerse a sí mismo de una serie de posibilidades
de crecimiento entre las cuales se encuentran la
nutrición, los cuidados familiares, el descanso, la
educación, el deporte, la atención médica y
psicológica, la posibilidad de sentirnos útiles e
integrados a los sistemas de producción económica y
cultural, etc. Pero también se hace necesaria la
posibilidad de salirnos de la rutina diaria a través
del ocio, tan necesario como la actividad a la hora
de conformar un sano equilibrio del ser humano.
Más allá del concepto productivista, que lo
considera capacidad desperdiciada y ganancias
caídas, el ocio bien entendido no significa falta de
actividad, sino la posibilidad de ocuparse de cosas
totalmente diversas de las que llenan la mayoría de
las horas de nuestro día y nuestra semana.
En la concepción de los maestros de la antigua
Grecia, el ocio como contrapuesto al neg-ocio, era
el espacio necesario para que el hombre se ocupara
de las cosas trascendentes de la vida. Filosofar,
para los griegos, no constituía una actividad menos
importante que el trabajo productivo, sino que era
la fuente de sentido de todo esfuerzo humano. Y dar
sentido a la vida ha sido, a través de la historia,
una necesidad humana profunda.
La Real Academia Española define al ocio como el
"Tiempo libre de una persona. Diversión u ocupación
reposada, especialmente en obras de ingenio, porque
estas se toman regularmente por descanso de otras
tareas." (*) La diversión es, justamente, uno de los
objetivos específicos del ocio. Diversión que no
significa sólo entretenimiento, sino la búsqueda de
lo "diverso", la posibilidad de dar a nuestro cuerpo
y mente otras materias primas de ocupación y
crecimiento, bajo la concepción de que todo órgano o
función que no se ocupa en su objetivo específico
pierde su razón de ser y se atrofia.
La imposibilidad de dedicar algún tiempo al ocio
"significante" del que hablábamos más arriba es, tal
vez, la causa más profunda de tantas alteraciones de
la ansiedad que constituyen uno de los grupos de
patologías que mayor crecimiento ha registrado en
las últimas décadas. Depresión, ataques de pánico,
agorafobia, déficit de atención, hiperactividad,
compulsión al trabajo, patologías de la
alimentación, etc., constituyen alteraciones contra
las cuales millones de personas en el mundo deben
enfrentarse en una lucha desigual y dolorosa. Otras
tantas alteraciones físicas pueden acompañar estos
padecimientos, rompiéndose el equilibrio de la
salud.
El mayor impedimento de nuestra época para el
ejercicio del ocio saludable es la escasez del
tiempo "ocioso", ya que las actividades productivas
han ganado en cantidad y frenetismo. La
materialización de los objetivos de la vida del
hombre occidental de hoy no deja apenas espacio para
actividades que puedan diversificar sus intereses.
El tiempo disponible es usado, en cambio, en el
entretenimiento que proponen los medios de
comunicación. Ante ellos, el público se vuelve cada
vez más pasivo, menos participativo, haciéndonos
simples consumidores inermes de productos de
entretenimiento. El incesante avance de la
informática aplicada a la industria del
entretenimiento brinda siempre nuevos motivos de
distracción, que impiden que nos concentremos en
nuestras auténticas necesidades.
Faltos de un verdadero tiempo y espacio para el
ocio, el precioso equilibrio que constituye la salud
corre el riesgo de tambalear y romperse. El
crecimiento de la tasa de suicidios es uno de los
indicadores más expresivos de esa ruptura. Como
contrapartida de esta situación, cada vez más
personas se vuelven hacia diversas propuestas que
rescatan el ocio, como la meditación, el yoga,
diversas actividades artísticas, etc.
Según una teoría en constante avance, el ser humano
puede desarrollar estilos de vida saludables (salutogénicos,
generadores de salud) o insalubres (patogénicos,
causantes de enfermedad). Rescatar un tiempo diario
o semanal para "divertir" al ser humano con el
objetivo de responder a sus diversas necesidades
puede ser la clave para el desarrollo de una más
alta y más profunda calidad de vida.
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